partita vera
En Italia creian que iba a ser una partita vera. Ayer todos, directores deportivos, tecnicos, periodistas decian y se decian eso una y otra vez. El Siena - ciudad linda, plaza linda, gente linda, gente rica en donde una mezcla de banco - cooperativa de "izquierda" hace un clientelismo a la europea del norte y hace ganar a la izquierda por el mayor margen en todo el pais, jugaba contra la Juventus de capa caida, media desabrigada para la primavera que no llega a Italia todavia. Usan la misma camiseta, pero ademas la Juventus - de Torino, la ciudad de la Fiat, la ciudad de las fabricas que ya no estan en Europa sino en India o en Brasil, la ciudad preferida de Nietzsche y en donde no saben que es el Turismo Carretera - le presta sus sobras, lo usa de filial, tiene relaciones fraternales.
La Juventus de Capello, un Bianchi italiano y triste y ganador venia perdiendo parejo y tenia que ganar despues de 6 partidos a zero. El Milan de Berlusconi - perdedor ganando la eleccion, volvera y sera millones para una Italia en donde toadvia existe un 11 % de analfabetismo - se acercaba. El Milan le gano al Livorno sin problemas, pragmatico. El Livorno de las banderas del Che y la estetica no global no entraba en la jornada hoy, la Juventus, de eso escribiamos por cierto, le gano tambien al Siena, a su filial, a su hermano a quien cuando se le tiene que pedir un favor no es siquiera necesario verbalizarlo. La Juventus le gano 3 a 0, tres goles en los primeros 7 minutos.
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El primer hincha de fútbol de la historia vivió en Montevideo a comienzos del siglo XX y trabajaba en el Club Nacional de Fútbol, el segundo club uruguayo por antigüedad. No se recuerda su nombre de pila, pero se sabe que su apellido era Reyes y que era un talabartero que estaba encargado de inflar (hinchar, del latín inflare, soplar) los balones del Parque Central, la sede del Nacional.
Reyes era un partidario fanático del club montevideano y sus gritos estentóreos "¡arriba Nacional!" eran famosos a principios del siglo pasado en las canchas donde jugaba su club. Y es fácil imaginar cómo resonarían los gritos del talabartero si se tiene en cuenta que inflaba las pelotas apenas con la fuerza de sus pulmones.
Durante los partidos, otros aficionados solían comentar ante las ruidosas demostraciones de Reyes: "Mirá cómo grita el hincha". Y poco a poco la palabra se fue aplicando a los partidarios del Nacional que más gritaban en los partidos; más tarde se extendió a los demás y finalmente a los partidarios de todos los clubes.
www.elcastellano.org
(esto es para la doce, para los racing stones, para las gallinas que lo miran por tevé)
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