mexico86

Wednesday, November 29, 2006

Indoamericano

http://www.ole.clarin.com/jsp/v4/pagina.jsp?pagId=01318337&fecha=20061129


Cada domingo, en el Parque Indoamericano se juega un torneo increíble: participan sólo paraguayos, van turistas a verlo y hasta hay pases de jugadores por 100 ó 200 pesos.


Aunque es domingo, la calle Florida es un mundo de gente. Hace calor. Hay mosquitos, olor a fritanga y suena la Cachaca, cumbia paraguaya. Turistas norteamericanas caminan entre la gente y miran con cara de "oh my God". Esta Florida no es la del Microcentro. Es la Florida de la Villa 20 de Lugano, calle que fue bautizada así por ser la más "céntrica" del barrio. Las turistas que caminan por acá son Kahtleen Dingo, de 26 años, y Diana Odasso, de 27. Viven en Nueva York pero hoy están en la 20, barrio carenciado de 28 manzanas arrojadas a la buena de Dios entre la avenida Escalada y los monobloques. Ellas pagaron 60 dólares para contratar el Tour Experience y ver cómo es la vida del otro lado del mundo... "No sólo nos interesa ir a Puerto Madero o al Obelisco —cuenta Kahtleen—, también nos atrae esta otra mirada del país. Acá hay muchos extranjeros y es interesante ver cómo viven y mantienen sus costumbres...".

Sí, aunque la Villa 20 esté en plena Capital Federal, apenas el 40% de sus habitantes es argentino. La mayoría son paraguayos. Paraguayos que forman parte de los casi 320 mil que viven en nuestro país y que, más allá de las tapadas de Bobadilla, los goles de Tacuara Cardozo y las cachetadas de Arnaldo André, no ocupan un lugar de privilegio en los diarios. Martín Roisi, guía del Tour Experience, agencia que organiza las visitas, explica que la idea de los tours es "mostrar el lado bueno de la villa, el folclore". Y, como parte de este folclore, una de las paradas de la visita es el campeonato paraguayo de fútbol que se juega los domingos en el Indoamericano de Villa Soldati y que revoluciona al lugar. "El campeonato es enorme, toda la villa juega. Y, ojo, porque se mueve mucha plata", avisa Martín.

Marcelo Urquiza, 31 años, es argentino y vive en la Villa 20. "Yo juego en el campeonato de los paraguayos —cuenta—. Ellos sólo permiten a cuatro extranjeros por equipo y bueno, me contrataron, je. Mi equipo se llama Cordillera y por partido ganado, los paraguas me tiran 20 ó 30 mangos. El torneo se juega cada domingo en el Indoamericano de Soldati".

Cromo te explico... El Indoamericano de Soldati queda cruzando la avenida Escalada, entre la sede del Deportivo Español, el club Riestra, el Parque de la Ciudad y la Escuela de Policía Ramón Falcón, un comisario que, vale aclararlo, hizo escuela reprimiendo obreros y anarquistas en la llamada Semana Roja de 1909, y hoy goza de monumentos, plazas y calles. Inaugurado en 1995, de lo que no goza el Indoamericano es de buena fama. Siendo el segundo parque más grande de la ciudad después de los bosques de Palermo, los vecinos aseguran que el lugar fue rellenado con materiales contaminados y hasta algunos señalan la presencia de cromo, arsénico y mercurio. Cuando se inauguró, la promesa fue plantar 4.000 árboles de gran variedad pero hoy los únicos troncos y troncazos que se ven son los muchachos que gambetean piernas, patadas y cantos rodados. "Los domingos, las canchitas están repletas —cuenta Martín—. Todo el mundo viene al campeonato. Hay gente de la Oculta, de la Villa 20 de Lugano, de la Villa 6 de la Cildañez. Ahora si venís en la semana, no hay un alma..."

Juega Chila. Como hoy es domingo, el parque está repleto y el campeonato se juega entre vendedores de chicha; perros que buscan algún hueso en la basura y jugadores que no llegaron y van al hueso. Mandan el guaraní, el tereré y los buzos bulldog de Chila. Hasta hay una feria, donde se venden pollo broster (pollo frito que patea —al hígado— más duro que el Cabo Sarabia), requesón, maíz inflado y hasta CDs y DVDs truchos. Pero el negocio top es una Volkswagen combi que ofrece todo tipo de artículos deportivos, desde camisetas de Newell´s hasta canilleras con la imagen de Chila.

Angel Amarilla no lleva canilleras. Usa camisa y jean. Fuma. Pregunta "de qué medio son", mientras se barre con un pañuelo el sudor de la frente. El es el organizador del torneo, un Julio Grondona sin traje, corbata ni papada pero con cara de todo pasa. En el Indoamericano no hay ni un policía que controle por si los muchachos se ponen nerviosos, tampoco ambulancias ni baños cerca. "Ojo —avisa Amarilla—, yo ya estuve averiguando para traer policías, pero me piden 150 pesos por oficial... Una locura. Y pregunté para poner baños químicos: salen como 300 pesos. ¿Con qué lo pago? Le mandé una carta al señor Elías, el director del parque, y todavía no me respondió".
Amarilla es paraguayo. Cuenta que hace un tiempo empezó con un torneíto y "bueno, después todo se agrandó". Y se agrandó tanto que hoy del campeonato participan 56 equipos, divididos en seis zonas, cuatro de nueve, dos de diez. Los equipos tienen nombres desopilantes como Bayer Muny, Esport Cuca, Arcenal (sí, con "c"), y Esport Asunción. Amarilla cuenta que cada equipo pone $ 200 de inscripción para "pagarles a los referís y para gastos del torneo". Dice que por equipo hay un delegado y que hasta "se hacen reuniones de comité". Además, señala que cada jugador tiene una ficha. "Acá tengo una, ¿ves?". Vemos. En cada ficha está la foto del jugador y, arriba, en letra chiquita, dice: "Se exime a la asociación y/o sus dirigentes de la responsabilidad por los daños personales que pueda sufrir algún jugador".
Hace un mes, en un choque de cabezas, un jugador sufrió una conmoción cerebral. "Como no hay ambulancia —dice Amarilla—, hubo que llevarlo en remís al hospital. Por suerte todo salió bien, se recuperó y cada equipo puso 20 pesos. Con eso él se llevó como mil mangos para los gastos".
"Buena guita". Cristian Argüello tiene 24 años y juega en el equipo Club Los Amigos. A Cristian y a su hermano Marcelo, un representante los vio en el Indoamericano y los llevó a Bolivia. "Estuvimos allá dos meses —cuentan—. Jugamos en la Reserva del Wilstermann. Nos pagaban todo pero no aguantamos, extrañábamos y nos volvimos de una...".
Los Argüello viven en Ciudad Oculta y son fanas de Chicago: "Vinimos a este torneo —dicen— porque el delegado nos dijo que había buena guita. Se apuesta con los delegados de los otros equipos y después se reparte... Las apuestas son por afuera del torneo. Hoy tenemos que ganar para clasificarnos y después el torneo es mano a mano. La otra vez ganamos 6.000 pesos. El campeón se lleva como 8.000 mangos". Además, Cristian explica que hay pases de jugadores. "Si un equipo te quiere, te viene a hablar el delegado o el técnico. Vos tirás un número y vas manejando la cosa. Pueden ser 50, 100 ó 200 pesos, esa guita se maneja...".
Por el contrario, Amarilla jura que no está muy al tanto de los pases, que sólo "a algunos pibes que andan bien hay delegados que les pagan 50 pesos para que jueguen en sus equipos". También asegura que el campeón se le da nada más que un trofeo, camisetas y "bueno, algo para la birra". Si tienen razón los hermanos Argüello y al campeón se le dan 8.000 pesos, ese "algo para la birra" al que se refiere Amarilla serían alrededor de 3.720 botellas de Quilmes... Mucho, ¿no?

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