mexico86

Friday, August 18, 2006

Hablar de palabras

La semana pasada fui a ver un film italiano sobre fútbol: "4-4-2. El juego más lindo del mundo". No quiero hablar de las conclusiones que pueden sacarse sobre la ideología que el film transmite, la cual, por lo demás, ya puede sospecharse conociéndose tan sólo el título mismo del film. Si me permiten, quiero simplemente contarles que antes de la proyección del film se presentó un libro, también sobre fútbol, titulado "Mi nombre es Nedo Ludi", y que el autor de este libro dijo algo que me interesó mucho y, a su vez, me dejó pensativo. Hablando del cambio que sufrió el fútbol italiano a partir de fines de los '80, sobre todo a causa de las ideas que quiso imponer el profeta y teórico Arrigo Sacchi (con esos adjetivos lo identificó la prensa italiana de la época), el autor del libro dijo que su personaje, Nedo Ludi, era un marcador central que nunca pudo acostumbrarse a los nuevos entrenadores, discípulos del profeta y teórico, que ya no hablaban de "cosas", como lo hacían los entrenadores tradicionales, sino de "palabras". Los entrenadores tradicionales, por ejemplo, decían que un delantero tenía que hacer goles, mientras que los nuevos empezaron a decir que los delanteros tenían que "atacar los espacios" y "tener actitud agresiva". Lo peor para Nedo Ludi, que era un viejo "stopper", es que los nuevos entrenadores le pedían que "marque en zona", mientras que él había marcado siempre al número 9. Nunca le habían pedido que "piense", sino, a lo sumo, que "la tirara a la tribuna". Este cambio en la manera de ser y de expresarse de los entrenadores me parece que no fue exclusivo de un lugar, sino que señales de él pueden verse, en general, en todo el mundo del fútbol. No sabría decir cuándo ni dónde se produjo por primera vez el quiebre, y si este quiebre fue tal, pero lo que creo cierto es que a un entrenador, hoy día, se le exige que se exprese bien oralmente, que sepa hablar bien, de modo coherente y/o convincente. Debe saber "hablar de palabras" y tener la capacidad de intercambiar ideas con el auditorio, representado, por supuesto, por aquellos jugadores que lo miran y lo escuchan con interés, en cuanto es la persona que, se supone, los debe guiar hacia la consecución de las metas propuestas al inicio del trabajo. Lo que también parece haber cambiado en el mundo del fútbol es que ahora se espera además que este auditorio, lógicamente, sepa hacer lo mismo, pues caso contrario el intercambio de ideas es imposible. Fíjense, si no, lo que le pasó al pobre Tevez: el Olé de hoy cuenta que Carlitos ya dejó de ser el capitán del Timao. Y lejos de una cuestión disciplinaria, el entrenador explica el porqué: "Fue una elección lógica. ¿Ustedes entienden lo que él habla? Yo tampoco. Entonces no hay más que decir, fue una decisión correcta". ¿Qué será del fútbol, queridos amigos, dentro de cinco o seis años? ¿Veremos entrar a la cancha poetas, escritores, periodistas, expertos de la expresión de ideas elocuentes, en vez de monstruos como Tevez?

0 Comments:

Post a Comment

<< Home