mexico86

Wednesday, January 17, 2007

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Cada tanto, Roberto Fontanarrosa abandona la localía y se anima a jugar de visitante, lejos de su Rosario. La frecuencia de sus viajes a Buenos Aires depende de sus visitas a una de las médicas encargadas de la terapia contra la enfermedad neurológica que ha afectado su movilidad. El Negro, a plena lucidez, no se achica, admite las circunstancias y elabora estrategias de adaptación.

"Las cosas están así. Me parece que no hay que sentirse demasiado mal. Por suerte, hay comprensión y mucho afecto de la gente. Estoy jugando con ocho, pero todos me bancan. El otro día hablé con Pedrito Marchetta, que también tuvo un problema de salud, y le dije: ''Pedro, dos líneas de cuatro y a tirarla para arriba''", comenta como DT en procura de la supervivencia.