"Cuentan que la cúpula de Futbolistas Argentinos Agremiados está fracturada. La 'interna' ya no venía bien y ayer se profundizó. Pero hay coincidencia a la hora de criticar a varios de 'sus' afiliados. En el podio están: dos que vienen de Italia; otro que es de La Plata pero que no juega ni en Gimnasia ni en Estudiantes; y dos técnicos, a uno lo tildan de 'cabecilla' y al otro de 'llorón'. Un poco más atrás, está un millonario que juega con la camiseta 10..." (Clarín, 20-11-06). Pero no piensen que el complot se estaría perpetrando sólo para cambiar la cúpula de agremiados. Ayer Grondona dijo por Fox Sport: "Después de 27 años al frente de la AFA no tengo problema en estar un año más o dos. O no estar. Si me tengo que ir, me voy. Pero que me lo digan los clubes y las ligas, no terceras personas que tienen intereses creados" (Clarín, 20-11-06). Y agregó el presidente de Gimnasia, Raúl Ulloa: "No tengo dudas que lo que pasó en Racing-San Lorenzo fue otro intento para voltear a Grondona" (Clarín, 20-11-06). Sin embargo, nadie la fundamenta a la teoría del complot en el fútbol argentino. ¿Son suficientes los hechos que estamos viviendo para sostener una teoría de un complot que tiene como fin cambiar a las máximas personalidades de la dirigencia del fútbol? No lo sé, pero lo que me parece seguro -o casi- es que agitar la bandera del complot es muy útil para no asumir responsabilidades: la culpa de todo esto -parecen decir las autoridades- es de los que nos quieren boltear. Por lo menos, creo que habría que reconocerse que prohibir el ingreso de algunos hinchas a las canchas para evitar la violencia sólo produjo más violencia, escándolo y desazón. ¿Podía esperarse otra cosa de una medida discriminatoria, difícil de comprender a causa de la finalidad misma con la que se la justifica, sospechada de tener en realidad fundamentos económicos, es decir, de tener como origen acuerdos por derechos de televisación? Lo que más temo es que alguno lance una nueva guerra preventiva...